Baldric: - ¿Sabés qué, Colo? En estos tres meses de pasantía ya me ahorré más de un metro cuadrado de departamento.
Colo: - No puedo entender eso. Vos y Eze se la pasan hablando de comprar la casa... Tienen 21 años, como si se fueran a casar mañana.
- Vos sabés que me quiero casar temprano.
- Sí, y tener una familia numerosa, pero tenés 21 años... Dale, yo seré más chico, pero en el fondo estamos en la misma: falta muchísimo.
- Tengo 21 años. El abuelo de mi abuelo, a los 21 años, volvió de la guerra y llegó a su casa para conocer a su hijo primogénito que había nacido mientras él estaba conquistando el desierto.
- ¡Fue hace tanto tiempo!
- Sí, en otra época, en un país distinto. Pero fijate que es la sociedad actual que nos desvía de lo que quiero - quiero lo que todos tuvieron hasta hace un tiempo. ¡Y fijate! Sé que soy cabeza dura y no voy a permitir que nadie me regale nada: la casa me la voy a comprar yo con mi plata. Entonces tengo que empezar desde ahora: quizá hasta tuve que haber empezado antes.
- Pero tenés 21, ¿quién a tu edad piensa en eso?
- Por lo pronto, Ezequiel. Y muchos más. Y alguien de una familia como la tuya, a los 21 también va a pensar así.
Los hijos son un regalo del Señor,
el fruto del vientre es una recompensa;
como flechas en la mano de un guerrero
son los hijos de la juventud.
¡Feliz el hombre
que llena con ellos su aljaba!
No será humillado al discutir con sus enemigos
en la puerta de la ciudad.
Baldrich: - Yo me quiero casar a los 25 (te faltan cuatro años).
ResponderEliminarYo secundo tu idea de tener tu propio hogar.
Jaja dejame soñar un poco :P
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