Se murió Fort. Los diarios ocupan sus portadas con eso, como si fuera una noticia de importancia nacional. Y me puse a pensar en la lamentable existencia de este hombre, una persona que amó la fama por sobre todas las cosas.
Vendió su parte de la herencia de su abuelo a cambio de... tiempo al aire con Tinelli, y hacerse "mediático"; trazando un parecido con Esaú hijo de Isaac. Hay una frase de Jesús muy acertada: «donde esté tu tesoro estará tu corazón»: efectivamente su corazón estuvo en la fama, o sea, en el vacío.
La fama televisiva es una fama falsa, una moda muerta, mundana, mudable. La fama muerta del que es hoy famoso y no mañana. Muchos se creen que con la tele trascienden, que es una forma de crecer, o de marcar a la gente y vivir para siempre. Pero la fama es una dama ingrata, es la hija bastarda de la Fortuna. Aquiles no murió por la fama, murió por la gloria, la gloria imperecedera. Pero la fama es moda, que un dia está y un día muere. ¿De qué sirve?
¿Qué se hizo el rey don Joan?
Los infantes d'Aragón
¿qué se hizieron?
¿Qué fue de tanto galán,
qué de tanta invinción
como truxeron?
¿Fueron sino devaneos,
qué fueron sino verduras
de las eras,
las justas e los torneos,
paramentos, bordaduras
e çimeras?
¿Qué se hizieron las damas,
sus tocados e vestidos,
sus olores?
¿Qué se hizieron las llamas
de los fuegos encendidos
d'amadores?
¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas
que tañían?
¿Qué se hizo aquel dançar,
aquellas ropas chapadas
que traían?
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