Venía caminando por el centro y había un títere cantando una canción de Gilda.
Me causó mucha curiosidad, porque acá el cuarteto está bastante muerto... El mundo es cumbia, rock, electro, o reguetón dependiendo del ambiente. Lo mío es la música clásica, un poquito el rock, y un poquito el folclore. La cumbia me parece detestable, igual que lo electrónico y el reguetón.
Lo electrónico es la oda sutil del álogos. El reguetón y la cumbia, lo mismo. Es el vaciamiento mental. En ellos el amor, la vida, el cielo, la tierra, el mar y el universo entero se reducen a penetrar a una guacha. Al contrario, un tipo como Rodrigo es elemental, vulgar, borracho, y medio bruto, pero sus letras son mucho menos superficiales y muchas veces hablan de "amor". Ojalá pusieran a Rodrigo por canal 13 en vez de Tinelli, estoy seguro de que corrompería mucho menos a los televidentes.
La cuestión es que, esta Gilda, a quienes muchos veneran como al Gauchito Gil, sonaba por la calle. Y me hizo recordar unas vacaciones hace algunos años. El abuelo tiene una casa bastante cómoda en el Valle de la Punilla, y entre varios familiares de mi rama italomaterna hay casas y quintas todas entre La Cumbre y Los Cocos. De modo que en el verano siempre hay algún primo por ahí.
Es un lugar pintoresco. Los viejos del pueblo todavía recuerdan cuando estaban los Grierson. Es un pueblito feliz, y al ir por la calle se escucha cuarteto desde las casas populares. No escuchan cumbia, porque son felices a pesar de todo. Cuando alguien no es feliz necesita escapar y paliar la infelicidad con un ratito de "estar contento". No es lo mismo ser feliz que estar contento. Por eso la cumbia villera es moralmente igual a la música electronica europea, la única diferencia es que la droga de la primera vale 1 peso, y la de la segunda, 130.
Venía caminando por el centro, cerré los ojos y estuve muy lejos de acá.
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