Ahí estaba yo leyendo cuando alguien llama mi atención y me deja un papelito en el apoyabrazos.
"Señore PasajeroLa chica debía tener unos 15-16 años, y se notaba que le daba un poco de vergüenza tener que pedir plata. No me gustó que forzara errores ortográficos a propósito para pasar por ignorante - todos saben que gracias se dice gracias. Ante la falta de honestidad, preferí no darle nada.
queria pedir le una monedita
para alludar a mis ermanitos
que tienen amvre
mucha gasia"
Pero estuve toda la tarde pensando, no en la pobreza, porque la pobreza ya la veo todos los días gracias a La Innombrable, sino en una situación sorprendente que sucedió justo después. La chica, terminada la entrega de todos los papelitos, volvió al principio del vagón para pasar nuevamente recogiendo las monedas. Pasó frente a mí, extendí la mano para devolverle su adefesio ortográfico... y me dijo "qué ojazos, amigo, te hago todo". Automáticamente alcé las cejas -me estás cargando- y miré para otro lado.
Me da ¿lástima? ¿indignación? ¿ganas de creer que es mentira? No sé. Estuve reflexionando sobre los motivos que puede tener una mujer para entregarse así, porque lo mismo que hizo ella lo han hecho señoritas de colegio privado en Belgrano. Yo podría, sin ningún problema, ponerme a salir con cualquiera de estas y "pasarla bien un rato". Pero yo quiero para mí Lo Mejor. Hay cosas que están mal, y no se hacen. Por ejemplo, una verdadera mujer no se lanza ante el primero que ve. Eso vale para cualquier barrio, y especialmente para el mío.
Durante un segundo parece frustrante tener al alcance de la mano lo que uno quiere y no tomarlo, porque muchas señoritas de colegio inglés son tan veloces como la del tren. Pero me bastó pensar cinco minutos para darme cuenta de que en ralidad lo que tengo al alcance de mi mano es un espejismo, una imitación prostituida de lo que quiero; y me vuelvo a convencer de que cada minuto que pase con alguna de esas, va a ser un minuto menos que use para encontrar a una Mujer. Porque son pocas, pero existen, y conozco a varias. Yo a mis amigas las pongo por encima de todo, y quiero que Los Mejores no las dejen en favor de las peores. Lo mejor se tiene que juntar con lo mejor. ¿Y dónde está esa Mejor para mí? (¿la merezco?) Pero sí, ella (aunque sea Medio-Mejor) está ahí, muy cerca, en la facultad, en el tren, en la plaza, en el coro, y en todos lados.
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