Una de las personas más interesantes que conozco es Lara Lange, superando ampliamente a Brenda Brandt en cultura. Gracias a Dios ambas son tan distintas a mí que nunca podría enamorarme. Lara no sólo conoce a Herbert von Karajan (por ejemplo) sino que hace saber a todos lo refinado de sus gustos. A su lado he llegado a sentirme como un barrabrava vulgar. Siempre está bien vestida, es ceremoniosa, cuida las formas, y se rodea de un leve pero persistente hálito de misterio. Escribe bien, conoce y disfruta la mejor pintura, música, arquitectura y poesía. Pero, ¿qué hay detrás de la máscara de Lara? Es difícil que llegue a saberlo. Vivimos como en recatas paralelas: muy cercanas y que nunca se tocan.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía. Cuando la coincidencia es grande, deja de ser casualidad.
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