lunes, 20 de mayo de 2013

La Virtud

Hoy tuve una clase más larga que de costumbre con el prof  RDB. El tema de hoy fue la virtud. Leímos un texto que reivindicaba el término: uno escucha "virtud" y se imagina a un viejo decrépito y moralista que impone una lista de cosas buenas y otra lista de cosas prohibidas.
Los griegos tenían el concepto de areté, que es más o menos parecido a lo que pensamos por virtud: son las cualidades del noble. Nobles eran los aristoi, literalmente "los mejores", y es cierto: la virtud ennoblece al hombre.
Nuestra palabra, en cambio, viene del laín: Vir es el varón, es lo viril, lo propio del hombre maduro. No es por excluir a las mujeres, sino por separarlo del puer, de lo trivial y lo juvenil. Para las cosas que realmente importan en la vida, hace falta la virtud. (No es que la juventud sea mala, sino que es una formación para llegar a ser algo mayor).
Virtud no es una lista de cosas buenas y otra de prohibidas. Virtud es lo que nos hace ser realmente hombres, adultos en nuestra libertad. Porque la libertad del adulto es una libertad responsable, no como la del adolescente que busca atravesar todo límite sin un motivo de fondo. Ser virtuoso es hacer bien cosas buenas.
Dicen que los adultos jóvenes están llamados a soñar. Yo creo que eso es medio cierto... pero una media verdad es toda una mentira, y dejándolo así es muy dañino. Los jóvenes estamos llamados a soñar grandes cosas y a esforzarnos por realizarlas. Pero la mayor parte se queda soñando, volando en la pavada. Hay dos importantes recuerdos de mi niñez acerca de esto.
En mi niñez hubo una cierta tradición sanmartiniana, en parte por crecer en la ciudad donde se gestó el cruce de los Andes, pero más que nada por el persistente recuerdo de muchas tardes en que mi abuela contaba cosas que pasaron en esos años de la década de 1810. No era, como en los libros, algo lejano e impersonal: ella contaba lo que a ella le contaron acerca de su propia familia. Y hay una frase del Libertador que siempre me llamó la atención: serás lo que debas ser, y si no, no serás nada. Porque estamos llamados a lograr cosas grandes, a ser viriles, a hacer lo que hace falta para llegar a nuestra plenitud. Y si no, seremos mediocres. Y no hay nada más desagradable que la mediocridad.
Otro recuerdo de mi niñez que tiene que ver con la virtud es El Rey León. Cuando Simba es un niño, su padre una vez le dice: "Let me tell you something that my father told me... Look at the stars. The great kings of the past look down on us from those stars... those kings will always be there to guide you, and so will I." Pasan los años. Él se va con sus amigos hippies a disfrutar la vida alegre, y entonces el espíritu de su padre le reprocha: "You have forgotten me. You have forgotten who you are and so forgotten me. Remember who you are".
Hace varios meses puse acá una cita del libro De Natura Boni. En ese mismo libro se afirma algo importante: hacer el mal consiste en rechazar lo mejor por algo peor. Y nosotros estamos llamados a cosas grandes: no podemos quedarnos volando en la pavada, no podemos renunciar a lo mejor a cambio de "pasala bien".
No creo que los grandes reyes del pasado nos miren desde unas esferas de helio incandescente. Pero su recuerdo sí está para guiarnos y nos invita a que nos esforcemos para ser como ellos, so pena de ser unos mediocres. Yo sueño con cosas grandes, pero tengo que seguir esforzándome si quiero conseguirlas.

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