Pero esta frase se refería específicamente a la pareja. Y en ese contexto ¿qué es el amor para mí? Lo veo en este mismo cuaderno. Si traduje la carta de Tolkien, es porque creo que mucho de lo que hay en ella debe ser cierto.
Ellas son instintívamente monógamas, cuando están incorruptas. Los hombres no. Es inútil negarlo. Los hombres simplemente no lo son, no según su naturaleza animal. La monogamia (si bien por muchos siglos fue fundamental para nuestras ideas heredadas) nos es para los varones una parte de la ética 'revelada', concuerda con la fe y no con la carne...
Sin embargo, la esencia de un mundo caído es que lo mejor no se puede conseguir con satisfacción, o con lo que se llama "auto-realización" (lo que usualmente es un eufemismo para la auto-indulgencia, que es completamente opuesta a la realización de las demás personas); sino que se consigue mediante la negación, el sufrimiento. La fidelidad en el matrimonio cristiano significa eso: una gran mortificación. Para un cristiano no hay escapatoria. El matrimonio puede ayudarlo a santificar y dirigir el deseo sexual a su verdadero objeto; su gracia puede ayudar en el conflicto; pero el conflicto permanece. No lo satisfará, como el hambre se mantiene a raya comiendo con regularidad. Le ofrecerá tantas dificultades a la pureza correspondiente a ese estado, así como ayudas. Ningún hombre, por mucho que haya amado a su novia y prometida en su juventud, puede permanecer fiel a ella como esposa en su cuerpo y su mente sin un ejercicio deliberado y conciente de su voluntad, sin auto-negación."Es inútil negarlo", los varones tenemos una tendencia interna muy fuerte que quiere estar con la mayor cantidad de mujeres en cualquier momento y lugar. Pero yo, por sobre mi instinto, tengo una dimensión mental que quiere algo mucho mejor. Como dijo mi incomparable profesor Delbosco: el varón por naturaleza tiene este desorden, que "vale todo", y es bueno que banque un poco y enfríe la cabeza para no hacer tonterías.
Yo no quiero hacer tonterías. Hace ya un año largo escribí la entrada "Anoche", y otra más titulada "Usando la amistad" que muchos recuerdan y me echan en cara (jocosamente y entre amigos), diciendo que poco tiempo después yo caí en eso mismo que critiqué. Aunque nunca "usé" la amistad de forma egoísta, pero bueno. Si voy a la casa de una amiga a tomar mate solo una vez por mes, está re bien. Pero ¿Y si voy dos veces? ¿Y una vez por semana? ¿Dónde está la línea? La naturaleza no pierde el tiempo. De pronto me encontré con que Fulanita me encantaba... pero no quise empezar a salir con ella, porque como dice la frase de más arriba: el amor es mucho más que un sentimiento lindo. Esta señorita tiene potencial, tiene en su interior una chispa que puede convertirse en fuego... Está llamada a lo Grande, y quizá algún día la invite a trepar la montaña.
En "Anoche" me lamentaba de las mujeres promedio, pero tengo la suerte de vivir en una ciudad tan grande que incluso las mujeres extraordinarias se cuentan de a cientos. Por eso al poco tiempo empecé a salir con otra chica extraordinaria. ¡Y cuatro meses más tarde dejé! como ya todos ustedes se hartaron de escuchar. Y ahora, otra. ¿Y mañana?
El círculo se cierra con otra cosa que escribí hace poquito: yo tengo un ideal, tengo un sueño para compartir con alguien. Amar (en todos los casos) es compartir. Por eso la gente suele juntarse con gente parecida: porque comparte más. Cuesta compartir con la gente que está más lejos de uno. Y si alguien busca pareja, está buscando a otra persona con quien compartirse a sí mismo/a y a su futuro. Es lindo compartir. Por eso los amigos se sientan en ronda y comparten el mate. Y si la otra persona tiene sueños demasiado distintos a los míos, si la relación sigue y sigue en algún momento alguien va a tener que renunciar a sus sueños.
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